Erase una vez unos pajaritos que fueron creados con sus casitas a cuestas para una función muy especial, debían haber sido entregados en la noche de Reyes a unas personas muy especiales.
Pero su mami estaba tan atareada con otros menesteres que le fue imposible terminar ese día por lo que, ¡oh, dios mio! perdieron el tren que les llevaba a su destino.


Se enfadaron un poco con ella, así que hablaron entre ellos y determinaron emprender el viaje juntos en busca otro destino.
Y fueron volando por los campos que los rodeaban pensando que estaría plagados de verdes y floreadas praderas, pero lo que no sabían es que eran tiempos de frío y lluvia y lo único que encontraron fue campos recolectados a la espera del buen tiempo.

Intentaron acomodarse entre sus troncos vacíos, pero no se sentían muy a gusto.


Volvieron a hablar y decidieron que no estaban muy cómodos en aquellos lugares todavía tan fríos y sin nadie que les hiciera compañía así que retomaron el vuelo en busca de un destino mejor.
Y volando volando llegaron de nuevo a su punto de origen, estaban muy cansados y querían sentirse útiles y queridos por lo que hicieron las paces con su mami, la cual se alegró mucho de su regreso y les propuso darles una sorpresa a estas personas tan especiales aunque ya hubiera pasado Reyes.
Pero antes, quiso sacar unas fotos de cada detalle para poder enseñároslas a todas vosotras porque estaba muy contenta con el trabajo realizado y muy ilusionada de que a estas personas tan especiales les gustara lo que había hecho para ellas con tanta ilusión.
El acolchado está hecho a mano con hilos Valdani.



Y después de esta sesión de fotos tan agotadora, su mami las envolvió con todo el cariño del mundo y con el ansia de ver las caras de estas personas tan especiales cuando vieran el regalo.
Y aquí están, cada una con su bolsita guardapinzas, por si alguien todavía no sabían lo que eran. Les gustó un montón, la verdad es que me permití gastarlas una pequeña broma para su entrega y teníais que haber visto sus caras, pero fue divertido. La elección fue al azar y cada una se quedó con el que el destino quiso, ellas son mi madre (izda.) y mi suegra (dcha.) dos personas muy, muy especiales en mi vida y a las que, parece mentira, nunca las había hecho nada, no tengo perdón ya lo se.
La pena es que no llegaron a tiempo para los Reyes, pero bueno esto me ha permitido haceros una entrada un poco diferente que espero os haya gustado.
Está hecho con todo el cariño del mundo, y además muy contenta porque es diseño mío, no quería la típica bolsa así que siguiendo mi estilo me salió esto, dicen que es demasiado bonito para un uso tan sencillo como es el guardar pinzas, a mi en realidad me da igual para lo que lo usen yo solo quiero que sepan que cada puntada está dada con todo el amor del mundo porque su destino era para ellas.
Besos!!!












































